La estrategia de Trump impulsa alianzas con la ultraderecha en América Latina
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WASHINGTON.– Desde su regreso a la Casa Blanca en 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado su influencia en los procesos electorales de América Latina al expresar públicamente su respaldo a candidatos de ultraderecha y cuestionar a sus adversarios políticos. Esta estrategia ya suma al menos cuatro gobiernos afines en la región.
El caso más reciente ocurrió en Colombia, donde Trump ofreció su “respaldo total” al ultraderechista Abelardo de la Espriella tras su victoria en la segunda vuelta presidencial del pasado domingo, en la que derrotó por un estrecho margen al izquierdista Iván Cepeda.
Antes de los comicios, el mandatario estadounidense utilizó su red Truth Social para pedir el voto a favor de De la Espriella y aseguró que una eventual victoria fortalecería una relación “poderosa” entre Estados Unidos y Colombia.
Reacciones por la presunta injerencia
Las declaraciones de Trump generaron rechazo entre sectores de la oposición colombiana y del presidente Gustavo Petro, quien denunció una supuesta injerencia extranjera en el proceso electoral y solicitó incluso la nulidad de los resultados.
La primera demostración de respaldo explícito de Trump a un candidato latinoamericano se produjo en Honduras, donde apoyó públicamente al conservador Nasry Asfura durante las elecciones presidenciales de 2025.
Durante esa campaña, Trump difundió mensajes de apoyo y advirtió sobre las consecuencias de una eventual victoria de la izquierda. Finalmente, Asfura ganó por un estrecho margen y se convirtió en uno de los primeros aliados regionales del mandatario estadounidense tras su regreso al poder.
Además de respaldar a Asfura y De la Espriella, Trump vinculó en varias ocasiones los resultados electorales con el futuro de las relaciones bilaterales entre Washington y los países de la región.
Cambios políticos en la región
Bolivia y Chile también experimentaron recientes giros hacia la derecha, celebrados por la Administración Trump, aunque sin un respaldo electoral directo por parte del mandatario estadounidense.
En Bolivia, la victoria de Rodrigo Paz abrió una nueva etapa de acercamiento entre La Paz y Washington, poniendo fin a casi dos décadas de relaciones marcadas por tensiones durante los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce.
En Chile, el triunfo del ultraderechista José Antonio Kast fue recibido con satisfacción por la Casa Blanca. Posteriormente, Trump aseguró haber apoyado su candidatura, aunque no existen registros públicos que documenten un respaldo explícito.
A este escenario se suman la reelección de Daniel Noboa en Ecuador, la victoria de Laura Fernández en Costa Rica y el reciente triunfo de Keiko Fujimori en Perú, resultados que fortalecen la sintonía política entre varios gobiernos latinoamericanos y Washington.
Brasil, la próxima prueba para Trump
Brasil aparece ahora como el siguiente gran escenario de la estrategia política de Trump. A pocos meses de las elecciones presidenciales, el mandatario estadounidense ha mostrado cercanía con Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, mientras aumentan las tensiones con el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
La disputa entre ambos países ha trascendido el plano político. Washington impuso nuevos aranceles a productos brasileños, sostuvo reuniones con representantes de distintos sectores políticos y clasificó a determinados grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas, elevando la importancia de la relación bilateral en la campaña electoral.
Analistas consideran que un eventual triunfo del sector liderado por Bolsonaro consolidaría la influencia política de Trump en América Latina. En ese contexto, México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, permanecería como uno de los principales referentes de la izquierda en la región.
El “Escudo de las Américas”
Como parte de su estrategia de seguridad nacional, Trump impulsa la consolidación del denominado “Escudo de las Américas”, una red de gobiernos aliados destinada a fortalecer la cooperación regional frente al crimen organizado y limitar la influencia de China en el continente.
El proyecto reúne actualmente a una decena de países y tiene entre sus principales socios al argentino Javier Milei, al salvadoreño Nayib Bukele y al ecuatoriano Daniel Noboa. Además, se prevé la incorporación de Colombia y de un eventual gobierno encabezado por el sector bolsonarista en Brasil.
A cambio, Washington ha incrementado la cooperación política, económica y en materia de seguridad con estos gobiernos, convirtiéndolos en actores estratégicos dentro de su política hacia América Latina.
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